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El estrés es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones que pueden generar miedo, amenaza, peligro, frustración o enfado. Al igual que está presente en los seres humanos, también lo está en los animales pues, comentábamos, se trata de una respuesta adaptativa que, de hecho, permite la supervivencia. Sin embargo, se trata de un problema cuando el estrés es patológico y se “pone en marcha” incluso frente a situaciones que no lo requieren. ¿Tiene tu gato estrés? Te lo contamos en este artículo.

Cabe mencionar que los gatos son animales muy territoriales, les gusta tener su entorno bajo control y, por lo general, no se muestran demasiado abiertos a los cambios repentinos. Y aunque algunos gatos saben gestionar muy bien el estrés, para otros supone un riesgo a su salud que debe ser tratado. Por ello, para detectar este trastorno lo antes posible, te contamos cuáles son los 5 indicios principales.

Enfermedades infecciones reiteradas

A causa del estrés, se liberan múltiples hormonas que pueden intervenir en el correcto funcionamiento de los glóbulos blancos y, como consecuencia, el sistema inmunológico del gato puede empezar a fallar.

Si tu gato empieza a contraer de forma frecuente enfermedades infecciosas, es muy posible que se encuentre en un estado de estrés crónico.

Agresividad

Algunos síntomas como que tu gato no quiera relacionarse con otras personas o animales, que muerda o arañe, que se le erice el pelo de la espalda, que mantenga su mirada fija o que bufe podrían indicar que los niveles de agresividad de tu gato han aumentado. El aumento de la agresividad está muy relacionado con el estrés, por lo que estos comportamientos podrían ser indicio de ello.

Ansiedad

La ansiedad es un gran indicativo de que tu gato puede estar padeciendo estrés. Si notas que tu ronroneador muestra miedos o fobias de forma muy evidente o que tiene comportamientos compulsivos como podría ser autoagredirse, el lamido excesivo o la continua ingesta de objetos no comestibles; pudiera ser que tu gato tenga ansiedad.

Trastornos alimentarios

Un gato estresado puede perder completamente el apetito o todo lo contrario: que coma compulsivamente y que, por no tolerar bien la comida, acabe vomitando. Ambos casos son muy preocupantes, por eso es muy importante vigilar a nuestros mininos y asegurarnos de que todo está como siempre.

Marcaje

Como comentábamos al principio, es muy habitual que el estrés venga provocado por esa falta de control sobre su entorno, así que, como buen animal territorial, hará todo lo que pueda por recuperarlo. Las paredes y los muebles suelen ser los principales objetivos de los gatos cuando quieren marcar el territorio y sentir que recuperan parte de este control.

¿Está mi gato estresado? ¿Qué hago?

A pesar de que estos son los síntomas más frecuentes, es importante que no autodiagnostiques tú a tu minino/a, sino que sea un especialista quien determine qué le pasa. En caso de que notes comportamientos extraños en tu gato, un/a veterinario/a será quién deba valorar cómo proceder. Si necesitas un veterinario en Castellón, siempre puedes venir a visitarnos al Hospital Veterinario del Mar, en el que contamos con un servicio de urgencias para atender a tu minino siempre que lo necesites.

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